Música, danza, tradición y talento local se encontraron en la Concha Acústica para celebrar 14 años de esta iniciativa que mantiene vivas las expresiones culturales de las comunidades rurales.

La música carranguera, los pasos de baile y el orgullo por las raíces se tomaron la Concha Acústica de Bucaramanga durante la edición número 14 de La Cigarra de Oro, donde se vivió un encuentro que, en el marco de la Feria Bonita de Colombia, llegó como un espacio para celebrar el talento, la cultura y las tradiciones de las comunidades rurales.

Más que un escenario para presentaciones artísticas, La Cigarra de Oro se convirtió en un punto de encuentro entre generaciones. Niños, jóvenes, adultos y personas mayores compartieron una jornada en la que la música y la danza fueron el lenguaje para reconocerse y mantener vivas las costumbres que hacen parte de la identidad del territorio.

Para Jhon Ardila, gestor cultural, el verdadero sentido de esta celebración está en abrir oportunidades para quienes crean y hacen cultura desde las veredas. “La idea es generar y promover estos espacios para aquellas personas que están en las veredas, apoyar las escuelas de formación de danza y a los artistas y talentos locales y emergentes”, destacó.

Ese espíritu también se sintió entre quienes llegaron a disfrutar y participar de la jornada. Amparo Fajardo Carvajal, integrante de la Asociación Bailadores Carrangueros del Oriente Colombiano, resaltó que estos encuentros son una oportunidad para que personas de todas las edades encuentren en la cultura un espacio de alegría y encuentro.

Y es precisamente esa posibilidad de reunirse alrededor de las tradiciones la que ha permitido que La Cigarra de Oro permanezca durante 14 años. Para Luis Gerardo Patiño, folclorista e integrante de Fantasía Carranguera, la celebración representa una oportunidad para seguir compartiendo el folclor y reconocer el trabajo que hay detrás de estas expresiones culturales.

La jornada hizo parte de la programación de la Feria Bonita de Colombia y contó con la participación de agrupaciones, escuelas de formación, artistas y talentos emergentes, quienes encontraron en este escenario la oportunidad de mostrar lo que hacen y, al mismo tiempo, conectar con el público.

La celebración también abrió la puerta a los próximos encuentros culturales en la zona rural. Este domingo 13, las Mingas Veredales llegarán a San Cayetano, San José y Santa Rita, llevando nuevamente música, danza y tradición a las comunidades.

Así, entre canciones, aplausos y pasos de baile, La Cigarra de Oro volvió a demostrar que la cultura no solo se presenta sobre un escenario: se vive, se comparte y se hereda. Y cuando las tradiciones encuentran nuevos públicos y nuevas generaciones dispuestas a celebrarlas, la historia del territorio sigue sonando.

¡Cuando pensamos en grande, Bucaramanga avanza!

 

Oficina de Prensa

Alcaldía de Bucaramanga

Boletín de prensa Nro. 2809

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