Concluyeron las mesas sectoriales para la construcción de la Política pública de Historia, Patrimonio y Etnología, un proceso participativo que reunió las voces de comunidades étnicas y rurales para definir los retos y soluciones que marcarán el futuro de la conservación cultural en la ciudad.

Antes de escribir una política pública, había una tarea fundamental, escuchar. Y eso fue precisamente lo que ocurrió durante las mesas sectoriales que lidera el Instituto Municipal de Cultura y Turismo (IMCT) como parte del proceso de formulación de esta política pública.
Tras varias jornadas de diálogo y construcción colectiva, culminó una etapa clave en la que diferentes comunidades aportaron sus conocimientos, necesidades y perspectivas para fortalecer este instrumento que busca proteger la memoria, la historia y la identidad cultural del municipio.
El ejercicio permitió consolidar un árbol de problemas, una herramienta técnica construida junto a las comunidades participantes, donde se identificó un problema central, sus principales causas y las consecuencias que hoy impactan la preservación de la historia y el patrimonio cultural de la ciudad.
Lo que se buscó fue concertar con las comunidades cuáles son los retos que debemos resolver. Este proceso nos permite avanzar de manera transparente hacia la construcción del documento técnico y garantizar que las soluciones respondan realmente a las necesidades del territorio.
Durante esta fase participaron representantes de la comunidad Negra, Afrocolombiana, Raizal y Palenquera (NARP), población campesina y comunidades indígenas. Una de las jornadas con mayor participación reunió a cerca de 78 integrantes de pueblos indígenas, entre niños, jóvenes y adultos, quienes aportaron valiosos elementos para que sus saberes, prácticas culturales y necesidades sean tenidos en cuenta dentro del proceso.
Más allá de las cifras, las mesas se convirtieron en escenarios de encuentro donde las comunidades pudieron expresar qué aspectos de su patrimonio consideran prioritarios, cuáles son las amenazas que enfrentan y qué acciones consideran necesarias para garantizar su conservación y transmisión a las futuras generaciones.
Con la culminación de esta etapa, el proceso entra ahora en una nueva fase: la construcción de las líneas estratégicas que orientarán la política pública. Posteriormente, estas propuestas volverán a ser socializadas con las comunidades para validar las acciones planteadas y fortalecer el documento final.
La construcción de una política pública no termina cuando se redacta un documento; comienza cuando las voces de quienes custodian la memoria son escuchadas y transformadas en acciones. Hoy, Bucaramanga da un paso más hacia una política cultural construida desde el territorio, con la participación de quienes mantienen vivas las raíces que dan identidad a la ciudad.
¡Unidos Defendamos a Bucaramanga!
Oficina de Prensa.
Instituto Municipal de Cultura y Turismo de Bucaramanga